Viernes 11 de febrero a las 12:30 am

Escuela de Artes Plásticas Universidad Nacional de Colombia

Transcripción de sustentación

 

Presentado por: Tzitzi Barrantes

Asesora: Mercedes Angola

Jurados: Rosario López, Mario Opazo y Sofía Mejía

Mercedes: Voy a presentar muy brevemente el trabajo de Tzitzi.

El trabajo de grado de Tzitzi es puntual, contundente, creo que es riguroso y de muchísima compenetración con el espacio, el cual se convierte en un lugar para contemplarlo, vivirlo y habitarlo. Lo más importante dentro de su proyecto fue lograr activar todos los objetos, espacios, vidas micro y macro que hay en los invernaderos, logrando a través de la activación del lugar que uno como espectador descubra esos micro y esos macro mundos que coexisten en ese lugar abandonado. Tzitzi en su acción no recurre a ningún tecnicismo, ni enmascara absolutamente nada de lo que hay en el lugar, sino que lo valioso está en su decisión de cómo recuperar todos esos objetos artificiales y vivos que pertenecen a los invernaderos, así como también las situaciones que transcurren en el lugar relacionándolas y potenciándolas.

Otro, aspecto importante de señalar es su agudeza en la percepción del lugar, ella lo lee y observa. Me parece que su acción es muy sencilla (en el sentido de lo esencial) porque no recurre a ningún efecto, sino realmente a la relación que establece con su cuerpo, ese espacio, la naturaleza y los objetos.

Mario: ¿Tú quieres contarnos algo?

Tzitzi: Yo básicamente encuentro tres momentos, uno cuando llego a ese lugar y comienzo a percibir todas sus dinámicas cada vez que la frecuentaba diariamente, los meses estando allá, cuando llueve, hace sol, suenan máquinas, suena el grifo expulsando agua, cantan las aves, etc. De esta manera pude percibir que era un lugar totalmente cambiante, no está estático y no necesariamente uno tiene que intervenirlo para que él esté transformándose todo el tiempo.

El lugar tenía ya unas particularidades, al exterior obviamente se siente más fuerte esa transformación causada por la lluvia y el sol que va dándole unas coloraciones a los objetos y a las plantas. Al interior sucede que, a diferencia de esos otros invernaderos que están muy cercanos a él, no es un invernadero tan convencional por decirlo así, sino que permite otro tipo de relaciones, están las plantas que realmente no son cuidadas por alguien, porque el lugar está dado de tal forma que le cae agua, también hacen fotosíntesis, pero además de eso hay un momento en que se trastocan con otros elementos del lugar, a lo que yo intenté no intervenir demasiado porque la persona que habita más tiempo ese lugar lo hacía constantemente, utilizando elementos industriales en algunos espacios y otros domésticos para readaptar y reapropiarse de ese lugar priorizando sus necesidades.

Ese fue un primer momento, yo cómo percibía y qué veía en ese lugar. El segundo fue hacer algunas transformaciones muy sutiles al exterior de los invernaderos, que en el momento cuando las hacía me decía “no debí hacerlo” o “se ve muy fuerte” y llegaba a los dos o tres días y parecía que yo no hubiera hecho absolutamente nada porque estaba cubierto de tierra, telarañas o líquenes, por ejemplo, las tres piletas tenían colores y yo las quise dejar en su gama de óxidos, dejando al descubierto el material en que están hechos, metal; sobre el invernadero había un plástico verde (polisombra) que lo hacía ver como cambuche, entonces lo sustituí por plástico transparente de invernadero, y claro en el momento estaba totalmente transparente pero ahora volvió a ser del lugar, yo no lo puse.

Son esas transformaciones que me hacen pensar en las intervenciones que nosotros hacemos pero que finalmente no son tan significativas si no tienen esa reciprocidad con los objetos y con todo lo que tiene el lugar en sí.

Y la tercera, fue lo que yo llamo “intervenir-accionar” que es activar ese espacio, veía que los estudiantes de biología no se acercaban al lugar y si se acercaban era para pedir un rastrillo y una pala, la devuelven y se acabó. También cuando invitaba a alguien al lugar éste preguntaba “qué hay para ver aquí” mientras permanecían en un solo lugar. Entonces mi interés radicaba en insinuar múltiples lugares desde donde ver o estar a la escucha, porque si yo veía ciertas cosas en el lugar ¿por qué no lo podían ver otros?, este cambio de mirada sucede en el momento en que uno habita y recorre ese lugar, en el que se acerca o se aleja creando otras dinámicas y otras relaciones con el lugar. Y para eso mi estrategia fue utilizar ciertos recorridos y ciertas estaciones haciendo una acción en la que enfatizaba, resaltaba o develaba, elementos pequeños como la gota de agua, que fue lo que resalté un poco en los dos monitores que ustedes vieron en el invernadero, ni siquiera alcanza a ser una gota de agua sino un fragmento de la misma donde está todo ese universo de seres vivos, en el caso de la larva de insecto, ingiriendo tejido vegetal.

Después de enfatizar en cosas tan sutiles llega un momento en que las personas no me ven, algo pasa, ahora sienten la necesidad moverse, y es ahí cuando ellos empiezan a reapropiarse de ese espacio, me pareció fuerte las reacciones de las personas, éstas se dieron de diferentes formas estos tres días. El primer día las personas subían los escalones e iban hasta donde yo estuve a ver desde ahí, en el segundo día lo que sentía es que si se movían pero escogían una de las ventanas así estuvieran un poco opacas y desde ahí veían todo, son decisiones de cada uno que a mí me parecen muy valiosas.

Mercedes: Un aspecto importante de señalar es que no solamente su trabajo de grado es la acción sino también todo el registro de su experiencia en el lugar usando como medios la fotografía, el video y la escritura. Esta experiencia no es visible cuando el espectador ve la acción pero es la que construye la acción y activa el espacio.

Tzitzi: si, a partir de esas experiencias que tuve en el lugar y las experiencias diversas que se llevan los demás, aparece lo que me interesa: la interacción, ese momento, ese acontecimiento, esa si- tuación que se genera. Parafraseando a Jean Luc Nancy, cuando habla del trabajo tan interesante que tiene Lygia Clark sobre sus objetos relacionales, “no está en el objeto ni en la persona que lo experimenta sino en ese campo de fecundación mutua que genera uno entre otro”, es algo que es inaprensible, intangible, la experiencia quedó en cada uno de nosotros.

Mario: ¿La exploración siempre fue ahí o hubo otros intentos en otros lugares?

Tzitzi: Ese lugar me cautivó y, como les contaba en el texto, no había escalera pero aún así me subí a las gradas entre los invernaderos y allí el olor a humedad, los insectos revoloteando, las texturas...era un lugar que agrupaba ciertas cosas que me han interesado en trabajos anteriores, sentí que ese era el lugar.

Sofía: A mí lo que me pasa tanto con el texto como cuando estuve en la acción es que me conmoví, me ponía en un estado de... me movilizaba, me hacía un poco más acuática, no sé cómo expresarlo bien, se movía un poquito la estructura (corporalmente hablando).

Siento que estás inmersa completamente en el trabajo, esto es algo que me mueve, que me llega corporalmente y me parece muy valioso, en el texto lo siento también... no es un texto a distancia, es un trabajo desde adentro, es una escritura que viene desde la experiencia de lo que estás observando; estás escribiendo a partir de lo que estas observando y lo que veo allá (en el invernadero) es otra vez lo mismo.

Hay algo que todavía me estoy preguntando y es si hay necesidad de otra distancia, un poquito más afuera de la experiencia, (tanto en el texto como en la acción,) por ejemplo sentí que estabas siempre convocándonos hacia adentro, pero la operación contraria de ir hacia afuera, no estaba. En tu mirada, incluso en lo que tocaba hacer para estar ahí, tocaba estar siempre alrededor y mirando hacia adentro y la mirada nunca se devolvía, nunca salía una mirada tuya de allí hacia afuera, de adentro hacia afuera y eso ocasionaba que hubiera como una suerte de membrana entre lo que tú estás haciendo y el espectador, una membrana que se mantiene constantemente, Creo que ese valor de entrar tan a fondo, de hacer una inmersión en la experiencia, una inmersión en el lugar, de estar observando esta cosa micro que es de la piel, que es de estar en lo micro sensorial y en lo micro perceptivo, podría ser alimentada quizás más adelante por algo más macro, por algo un poquito más a distancia. No es que me parezca mal como está ahora sino que siento que estas así como “ffuuu”, como yendo cada vez más y más hacia adentro; incluso ahorita cuando estás hablándonos no nos hablas desde una distancia, nos hablas desde el agua, el óxido, la pared y todos este universo de materiales que tienes ahí.

Aunque me gusta mucho el trabajo y siento un compromiso tuyo tremendo (y te felicito por eso, porque además lo sentí cuando estuviste en mi clase y siento mi clase ahí también, cosa que me gusta mucho pues ver cómo rebota una clase en un trabajo más elaborado), si pensaría que hay que reflexionar sobre eso, sobre cómo dar la vuelta, cómo estar hacia adentro y luego poder dar la vuelta e ir hacia afuera.

Tzitzi: En ese sentido yo podría pensar que estoy aquí haciendo una acción micro y el otro de alguna forma no puede accede del rodo, no puede tocarlo. Me conmovió verte en el video que hicieron ese día subiendo por una de las escaleras y acercarte a un lugar que cuando yo estaba haciendo la acción no veías y cuando lo viste de cerca sonreíste, algo debió hacer clic, eso me pareció interesante y me hizo pensar en que no todo lo micro hay que “agigantarlo” para que la persona directamente tenga un impacto fuerte, sino que me pareció y hasta ese momento lo sentí, y es que si la persona realmente quiere ver algo puede darle más vueltas a esa experiencia que vio desde lejos y cuando se acerca ve otra cosa, expandiéndola un poco más.

Mario: Felicitaciones por su trabajo, su texto y su acción me hicieron pensar muchas cosas, de cierta manera tiene el poder que el arte busca y es transformar a partir de que la obra permite que la imagen se estrelle con el cuerpo, si nos estrellamos con algo que es la imagen algo le pasa al cuerpo, nos transforma.

En un intento por definir una posible teoría estética en la contemporaneidad, muchos filósofos estetas confían cada vez más en el performance, como aquel lugar donde precisamente el arte logra hacernos testigo de una época, un poco a la manera de la tragedia griega y ayer en otra tesis tenía que hablar de esto porque tenía un poder digamos poético alto.

Adorno dice que después de Auschwitz el arte tiene que cambiar, es otra cosa, y es que precisamente Auschwitz fue una tragedia sin público y que el arte muere después de Auschwitz como estaba entendido y esa muerte radica en que el arte no busca un sujeto que produzca un objeto, el objeto de lo bello, sino que en sí mismo el cuerpo es portador de lo bello, es el cuerpo bello, y es el cuerpo escenario para la tragedia y para la función de la tragedia que es la remembranza, recordarnos, hacernos testigo. La función de la tragedia griega era precisamente que el público, por supuesto no es la idea de público que nosotros tenemos, el público se hacía testigo de su propia memoria y se hacía a través de su presencia, para ser transformados por lo que presenciaban, no es lo mismo un público que contempla, al que se le abre una cortina y luego se le cierra, a un público que por estar ahí se hace testigo, ya que es atravesado por la poética que es un ritmo, un público que hace mímesis con el poeta gracias al ritmo atravieza y que nos hace compartir la misma sangre, ¿qué nace entonces entre el poeta y el público?, la imagen, eso que transforma. El ritmo fue el que le permitió a los griegos memorizar ocho o más siglos de historia antes de que empezara a ser escrita, es una manera de incorporar, de escribir en el cuerpo, un modo de recordar, no era solo un que decir sino cómo decirlo y en ese cómo decirlo (por supuesto estamos hablando de una Grecia muy antigua), el poeta griego o el filósofo presocrático es muy parecido a un chamán, puede lograr con su comunidad a través de un ritmo, guiar, retornar, transformar, puede darse esa conexión no sólo entre ellos sino entre ellos y las cosas del universo, entre ellos y el mundo, en esa posible definición de una estética, no sólo Adorno, otros como: Toni Negri empiezan a confiar en que el objeto de lo bello no va a estar fuera del cuerpo, el objeto de lo bello va a estar más en el gesto bello del cuerpo, es decir, en un cuerpo poiético, un cuerpo que concretó el problema del arte en sí, un cuerpo que ya no es más un sujeto que produce fuera de él, el objeto del arte.

En ese orden de ideas, ellos también acuden, cuando digo ellos me refiero a que lo he leído en distintos autores, acuden por supuesto a la mitología, entre ellos acuden a dos mitos: el mito de Perseo y el mito bíblico de la Mujer de Lot.

Ambos estuvieron presentes mientras yo presenciaba su acción, porque ambos por supuesto le dan la responsabilidad epistemológica a la mirada, es decir, lo que podemos conocer a través de estos mitos está representado en el acto de la mirada, y su acción de hoy me hacía mirar como Perseo, a través de el reflejo de algo o me hacía mirar como la Mujer de Lot, obstinada y desobediente, que voltea a mirar a Dios destruyendo a Sodoma y Gomorra, las dos miradas amenazan con el quedar petrificado, pero la petrificada en Perseo y la petrificada en la Mujer de Lot son distintas, simbólicamente distintas.

A la Mujer de Lot (que a propósito no tiene nombre), es la mujer de Lot, es seguramente la nada que es el todo, es como “Pesoa” en español significa persona y Win Wenders en su película Historia en Lisboa genera esa reflexión a través de su protagonista: Si “Pesoa” significa persona entonces “Pesoa” el poeta significa nadie, recuerden que el poeta escribía con cinco seudónimos distintos. El caso es que a la mujer de Lot se le prohíbe voltear a mirar, Dios le dice a Lot que se retire de la ciudad con su familia, porque ellos son buenos y no merecen morir ni ser destruidos con Sodoma y Gomorra, que se vayan, pero les prohíbe mirar hacia atrás. Adorno cuando hace referencia a este mito dice que la Mujer de Lot voltea a mirar y lo que ve es un performance, es decir, ve la verdad, ve lo que se desoculta que es a Dios en carne y alma destruyendo materialmente a Sodoma y Gomorra, lo que ve la mujer de Lot es una acción, una acción que la transforma, la condena por la desobediencia a convertirse en sal, pero es un “castigo” entre comillas porque la sal como en su cultura, es el símbolo de la eternidad y de la sabiduría, es decir, ella se transforma en sabiduría y eternidad, distinto a Perseo, en Perseo hay que mirar a través de algo, es decir, hay algo que me permite tener acceso a la verdad, a eso que se desoculta pero es través de un medio, el reflejo en el escudo, si yo miro directamente la medusa, a la Gorgona, me petrifico, en ese caso petrificarse es sinónimo de muerte, porque petrificarse en el caso de Perseo es la muerte, el vacío, es que mirar algo que no me transforma, que no me devuelve ni me retorna la imagen, es decir, la nada. Entonces tengo que ver a través de algo, a través del arte, a través del medio, me puedo acercar a la verdad (a través de las ventanas de un invernadero de cristal).

En otras palabras es lo que el arte nos permite, el arte siempre va a ser un enigma, algo borroso como el escudo de Perseo. Y lo que nos propone es precisamente en ese enigma un horizonte para el conocimiento, por eso es que una silla por no ser enigmática no me transforma, pero una obra de arte por ser enigmática me cuestiona, se estrella con mi cuerpo y me transforma.

Creo que mientras yo estuve en su acción hoy, el ejercicio de la mirada me hizo entender que por supuesto lo suyo si es una acción, es decir, tuve conciencia de que esto era un performance porque la mirada me lo dejó claro, el ejercicio de la mirada en su acción fue como una especie de encuentro entre la mirada de la mujer de Lot y la de Perseo. Muy bien, finalmente no sabía si usted o yo era el que hacía la acción, y eso sucede cuando uno se hace testigo de la poética, empiezo a compartir la misma sangre, hago mímesis con el poeta, empiezo a ser transformado y dejo de ser un simple verificador, me hago testigo, testigo desde adentro, porque soy atravesado por un ritmo poético y cuando Sofía dice “me conmoví” pero inmediatamente después dice “me sentía más acuática” es que no solamente estábamos compartiendo la misma sangre con usted sino con las cosas del universo, es decir, que la experiencia en definitiva, siendo objetivo, racional o intelectual con su trabajo me desmantela y me regresa todas estas lecturas y todos estos autores, pero la experiencia en sí, la experiencia de los sentidos, es una experiencia de ritmo poético y es la facultad mayor en su trabajo.

Ahora, hay algo que yo pensaba por aparte, entre paréntesis, y era el infinito valor plástico que tiene su trabajo en todo el sentido de la palabra, todo un sistema plástico, si uno piensa que un performance se puede definir como la exaltación de un gesto desde un pensamiento plástico, desde una intención plástica, entonces creo que todo lo que allí nos convocó estaba en el orden de lo plástico, es decir, nos hacía reconocer el paso de lo indefinido a lo definido. Es distinto ese invernadero a los otros efectivamente, tiene una cualidad plástica distinta a las otras, está en movimiento.

Su trabajo, el guión, si es que se puede hablar de un guión, estaba partido por acciones que exaltaban la materia, la escultura, había una legislación escultórica en su trabajo, cada acción dependía de un objeto o de un material, es decir, cada parte de su acción era porque se encami- naba a establecer una relación con la materia o con un objeto o con un espacio, hay una relación escultórica bastante clara en su trabajo y ni hablar del problema del color, de la atmósfera, el dibujo, el sonido, hay una cantidad de elementos plásticos convocados en su trabajo que lo hacen por supuesto muy rico y hacen que uno se conmueva desde lo sensorial.

Rosario: Yo la quiero felicitar Tzitzi, me parece que es un trabajo tremendamente riguroso, tremendamente serio y además de todo muy maduro, estaba tratando de hacer cabeza de las acciones que usted realizó durante toda la carrera y me parece que ahora se cierra un ciclo muy importante para usted, porque ha sido muy consecuente y muy juiciosa en seguir en esa línea de pensamiento, en esa línea de ahondar sobre unos intereses que solamente a usted la inquietan y la han llevado a hacer todo este recorrido, mientras estaba hablando Mario me acordé de una acción que usted hizo en una caja de plástico y la volteaba ... yo creo que ahora es el gran momento en que se cierra esa búsqueda, porque yo la siento a usted cuestionando esa membrana, ese gran contenedor que es su cuerpo y esa relación que usted establece con otros contenedores.

A mí me gusta mucho esa metáfora de la casita de cristal o invernadero, creo que hay una búsqueda muy consecuente con ese cuerpo, ese cuerpo femenino y todas esas metáforas que usted logra crear que son momentos detenidos en el tiempo, que se modifican que se intensifican, que se vuelven a veces más rápidos o más lentos. Me agrada esa idea de membrana o esa idea de vitrina, porque (le comentaba a Martha Morales en el transcurso de la acción) que uno se siente detrás de algo, cuando uno va al museo uno quiere ver más y estar mirando allá la piecita de la colección, pero es un museo vivo, es un museo al que hace usted parte. Es ese accionar del arte de cómo es esa relación que se establece con el museo o cómo es esa relación de la vitrina y la conservación, quién está detrás de esa urna, yo lo veía mucho así. Como usted metida ahí.

Ese planteamiento va a empezar a modificar o a cuestionar todas esas estructuras que el arte mismo se ha encargado de instaurar, esos procesos tan formales, y usted está rompiendo todo eso, la relación que establece con el espectador es muy sugerente, sin ser forzada, aunque también la observación que hace Sofía me parece muy bonita, yo recuerdo mucho en las acciones de Mapa Teatro que hay momentos en que los actores lo miran a uno y uno queda frío, y uno dice “oiga no, no se meta conmigo, déjeme a mi tranquilo que yo estoy asimilando todo lo que usted me está botando”, pero esa invitación es inquietante, lo deja fuera de esa pasividad como espectador.

Me parece que lo que ocurrió acá lo cierra muy bien el texto, me encanta también ese punto final que le da las gracias a todo el mundo, y agradece a su mamá por el amor a las plantas, es decir, todo está encadenado y es muy honesto, yo celebro esa honestidad y sencillez de ubicarse usted en su tiempo, usted es fruto de todo esto, no tiene pretensiones de “cambiar el mundo”, muy bien y felicitaciones, pienso que puede ser una muy buena entrada para seguir experimentando, es un camino tan duro y solitario que creo que usted tiene toda la “garra” para hacerlo.