Agradecimientos: Organizadores del Festival Nómades (Soledad Sánchez Goldar, Celeste Sánchez Goldar, Luis Eduardo (Lemu) Martínez y Santiago Cao), Javier del Olmo y Aldea Velatropa.



Fraternidad
por Tzitzi Barrantes


  -¡Es un varón! ¡Es un varón!,
    mami, ¡Es un varón!
  -Es una chica, pero no importa, es una
   estatua, una escultura o una instalación
  -Pero mami, ¡Es un varón!
  -vení, vení... ¿Ves?

[La madre le dice esto a su hijo mientras percibo cómo ella se acerca  a mis pies, el niño deja de mirarme de perfil y se desplaza al lugar donde está su madre, los dos se agachan, me observan en silencio, me siento cómo un animalito doméstico al que le revisan sus genitales para dictaminar si tiene pene (pija o verga)  o vagina (cuca o concha), y de esa manera, clasificar(me) como macho o hembra. (Plaza Colombia, Buenos Aires, Argentina)].


   -¡Se está orinando!

[Grita un niño al verme derramar un chorro de agua sobre mi pelvis. Sonrío al escuchar su comentario, ¿Es posible orinar a la inversa? (Plaza Colombia, Buenos Aires, Argentina)].


   - ¿Qué hacés?  (pregunta un niño)
   -Ya lo verás (respondo)
   -Soy ciego (afirma mientras me mira)
   -¿Y cómo haces para jugar
     con ese balón de fútbol? (pregunto)   
    -Ché, ¡no lo toqués!, maldita americana,
       sos una negra (vocifera)
   -¿Sabes lo que me dijo tu hijo?
   (le comento a su madre)
   -Ya hemos hablado sobre el color de piel
     ¿Cierto? (le dice a su hijo)
   -Perdón por lo que dije (contesta el niño 
    mientras se esconde detrás de su madre)

    ...
    -¡Estás jugando! ¡Voy a llamar a la policía!
    ...[y cuando efectivamente llega]...
    -¿Viste? los llamé y ahora te van a llevar.

[Conversación con un niño de siete años en el parque llamado Plaza Colombia
(Buenos Aires, Argentina)]


El parque está lleno de niños pequeños con sus padres, los primeros van de un lado a otro corriendo, patinando, montando en bici, persiguiendo una pelota, etc. mientras que los segundos están sentados tomando mate y/o observando de vez en cuando a sus hijos. Decido concentrar la acción en el jardín central del parque que rodea un obelisco, del otro lado de donde estoy dice: BOGOTÁ A LA ILUSTRE CIUDAD DE BUENOS AIRES. HOMENAJE A LA FRATERNIDAD.

El obelisco y el jardín están rodeados de piedritas rojas. Me siento sobre ellas. Intento sacar todas las piedras que se encuentran debajo de mis piernas, a unos centímetros de mí hay muchos espejos (trozos y retales que previamente recolecté yendo a vidrierías de barrio, en las cuales encontré grandes arrumes de espejos que desechan y por lo que me contaban no son posibles de reciclar, a diferencia del vidrio que puede fundirse y reciclarse).

Con la ayuda de tres mujeres, Sabrina Iessi, Mónica Ocampo y Jenny (MonOnoke) empezamos a acercar los trozos de espejos junto a mis piernas, me acuesto y ellas continúan configurando el contorno de mi cuerpo,  siento la disposición, dedicación y sensibilidad de las tres al colocar cada trozo de espejo y los ritmos particulares de cada una. Ellas, al dar terminada su creación-contorno se alejan y me observan a la distancia.

Me quedo ahí, veo el cielo despejado, el follaje (hojas) de un árbol que se balancean y una bandera de Argentina en un asta que se agita con el viento. Siento que mi cuerpo se ancla al suelo y se relaja, se agudizan mis oídos, escucho a un niño gritar: ¡Es un varón! ¡Es un varón!, mami ¡Es un varón!, la mamá le responde: Es una chica, pero no importa, es una estatua, una escultura o una instalación. El niño insiste: ¡Es un varón!, la mamá le pide “discretamente” que observe si me ve “bulto” (pene) entre las piernas, los dos se quedan un rato en silencio, hasta que ella dice ¿ves?.

Durante ese tiempo percibo (sin ver) sus miradas en esa zona de mi cuerpo, me siento incómoda pero mi incomodidad la transformo en sorpresa por estar en esa situación, expuesta a su “dictamen” de si soy varón o chica, una estatua, una escultura o instalación, permanezco quieta y en silencio.

Los espectadores-presenciadores de la acción son en su mayoría niños, que dicen en voz alta lo que piensan, revelando su propia configuración de la realidad y/o la realidad que sus padres y entorno van inyectando, conduciendo y/o sugiriendo en esas personitas en formación.

Por esta misma razón me llamó la atención cómo un niño me dice al comienzo de la acción (momento en que llagamos al parque a desplegar los espejos): “...maldita americana, sos una negra...”, durante la acción se vuelve a acercar y me dice seriamente: ¡Estás jugando!¡Voy a llamar a la policía!, y cuando efectivamente ésta llega porque al parecer algún vecino la llamó, el mismo niño (de 7 años de edad) me dice: ¿Viste? los llamé y ahora te van a llevar.

¿Cuál es la preocupación del adulto al definirle a un niño tan rígidamente su sexualidad? ¿Si tienes pene eres varón y si tienes vagina eres chica? ¿Dependiendo de si eres niño o niña, juegas a esto o a aquello, te gusta esto o lo otro, te comportas de esta manera o de esta otra?  

¿Qué puede pensarse de un niño pequeño que no se permite ni permite a otros jugar, y en cambio, avala la represión y el castigo? ¿y recrimina a otros por su color de piel o su nacionalidad?¿Fraternidad?

Nota: Diez días después todos los espejos recolectados son llevados a la Aldea Velatropa (Ciudad Universitaria de la UBA) para ser usados en proyectos sobre energía solar y elaboración de caleidoscopios.

















Fraternidad

28 de sep. de
 2012
NÓMADES. 
Festival Itinerante 
de Performance e intervenciones Urbanas. 

Invitadas:
Sabrina Iessi, Mónica Ocampo y Jenny Toro Salas.