Foto: Isabel Torres/ Más fotos: ver   




La luz que coloco dentro de mi amplia camisa (de)vela mi cuerpo desnudo, solo veo a los recién llegados hasta cuando se acercan a la luz. Algunos miran un video en el suelo, es mi hija mirando a la cámara (mirándonos), ofreciendo una luz que tiene entre sus manos en medio de la oscuridad.  Este video es reproducido por mi teléfono celular, el cable auricular recorre mi cuerpo hasta llegar a mis orejas, escucho su respiración.

Halo muy suavemente el cable auricular hasta llevarlo por completo hacia mí, quedando dentro de la amplia camisa estirada por mis piernas, un resguardo temporal. 

Me levanto, camino y este video-celular donde aparece mi hija sigue siendo arrastrado, está ligado a mi cuerpo. Tomo un visor de realidad virtual, "entro" en él a través de la vista, me acerco a uno de los presentes y se lo coloco delicadamente. En cuanto termino de colocar los visores observo sus pausados movimientos, algunos permanecen parados, otros sentados, se acuestan o prueban cambiar de posiciones, caminan poco, pues se les abre un mundo que los circunda.  

Me acerco sutilmente a cada uno de ellos y les coloco mi cabeza sobre su regazo, algunos acarician tiernamente mi rostro y cabello, otros solo posan su mano y otros no se atreven a tocarme. Busco sus manos y les ofrezco el calor de las mías. Los videos que observan ocurren en espacios oscuros donde pequeños focos de luz revelan nuestros cuerpos desnudos, madre e hija, en contacto uno con otro, afectaciones recíprocas llenas de afecto.

Posteriormente tuve la oportunidad de escuchar las experiencias vividas de algunos participantes, una chica me decían que se sentían en otro tiempo, un tiempo placentario y al salir de allí le abarcaba una nostalgia por volver y el choque con el afuera la confrontaba a "retomar su vida", un chico sintió comprender las palabras de una amiga lactante cuando le describía el placer de ese contacto y esa relación con ese cuerpo lozano, otro chico percibió que sus sentidos se agudizaban que el cuerpo-madre no se desprendía del cuerpo-mujer y el cuerpo-sexual, una chica me confesó que "nada le hizo" y luego de unos días un sueño le trajo nuevamente los recuerdos de esos dos cuerpos (madre e hija) y la imagen potente de madre-casa, otra chica sintió que las imágenes no eran amenas y placenteras en sí, sino que al tiempo la perturbaban, ponía su cuerpo en un lugar incierto donde una leve experiencia erótica se revelaba en aquello que pareciera cumplir con una "función biológica".


Agradecimientos: Zoitsa Noriega, Giuliana Palladini, Alejandra Marín, David Ortiz,
 Picóscar Rangel, Daniel Rojas, Camilo Kamian, Alexander Morales, Eduardo Guevara, 
Maria Eugênia Matricardi, Juliana Borrero, Sofía Mejía, Gabriel Restrepo, Víctor Viviescas, 
Nani Barrantes, Hanna Isua, Leonardo Caicedo, Christian Guerrero, Judith Sánchez,
Raúl Barrantes, Josué Fernandez, Isabel Torres, Alejandro Penagos, Andrés Barrantes,
Yidaido Rojas, Andrea Feuillet, Edna Paredes, Gabriela del Sol Abello y Bárbara Pholenz. 



















Tesis de grado ECLOSIÓNpor Tzitzi Barrantes / Fotos: Isabel Torres y Hanna Isua 

Tutora: Zoitsa Noriega / Maestría Interdisciplinar en Teatro y Artes Vivas de la Universidad Nacional de Colombia. Septiembre de 2017 en el Museo de Artes de la UNAL