Fotos: Pricsilla Davanzo y Matheus Alecci



Agradecimientos: Pricsilla Davanzo, Matheus Alecci, Cecilia Stelini, Ana Dias de Andrade, Mariana Marcassa, Maíra Vaz Valente, Santiago Cao, Aline Negra Silva, Jenny Fonseca y Andrea Rey.



Come
por Tzitzi Barrantes

Inicio en la Plaza de la República, tengo dos rectángulos de espejos, uno está adherido a mi espalda por medio de cinta y me cubre de la cabeza a la cadera, en el otro espejo coloco con marcador de agua (no tóxico) la palabra COMO, lo sostengo con mis manos justo en frente mío.

Me acerco a una de las personas sentadas en la plaza, me doy la espalda, camino hacia atrás acercándome más, ésta se refleja en el espejo, también se refleja su alrededor. Levanto el espejo que dice COMO, lo giro y busco la mirada de quien está detrás de mí a través del espejo, cuando se cruzan las miradas saco mi lengua y lamo la letra “O” hasta hacerla desaparecer, alterno entre la letra “O” y “E”, ahora dice COME, vuelvo a acercarme a otra persona, esta vez es un grupo de jóvenes que comen frente a una tienda de comidas rápidas, busco sus miradas a través del espejo, cuando las encuentro lamo las líneas horizontales de la “E”, transformando la palabra de presente a pasado, de COME a COMI, ellos se ríen, esquivan mi mirada pero siguen mirando hasta que, sin darse cuenta, nuevamente mis ojos están posados en los suyos y ven cómo lamo la letra negra.

Mi lengua y boca se van oscureciendo.

Dejo de alternar la “O” y la “E” para seguir restaurando la “E” cada vez que me la como. Busco la mirada de niños, ancianos, mujeres, jóvenes, señoras y señores, etc. la diversidad no solo se da en las edades sino en sus actividades. Me como la tinta con que está hecha la letra “E” mientras me miran mecánicos, conductores, vendedores y vendedoras, celadores, policías, madres y padres, cartoneros, abuelos, entre otros.

Cuando llego a un parque donde un lustrador de zapatos tiene instalado un asiento con parasol me acerco con mis espejos e incluyo a la palabra COME signos de interrogación: ¿COME? En el espejo de refleja el hombre de corbata y ropa de paño que paga por que otro brille sus zapatos y luego se refleja en el ¿COME? Quien trabaja lustrándolos, busco la mirada de cada uno de ellos para desaparecer con mi lengua la letra “E”. En otro momento fijo la mirada en un hombre que recolecta cartón y al parecer vive en la calle, a su lado está su perra y un plato de concentrado, frente a él, aunque dándole la espalda para verlo a través del espejo móvil,  incompleto la palabra.

En otra ocasión paso por un restaurante lujoso, que extiende su negocio al espacio público y lo delimita con pinos en materas cuidadosamente cortados. Mientras todos comen yo les muestro la palabra y nuevamente me como la tinta de la “E”. Unos hombres se ríen entre ellos cuando busco sus miradas, saco la lengua y lamo el espejo para absorber con ésta la tinta, es probable que en ese contexto hayan asociado el COME de manera sexual, COME como sinónimos de follar, coger, tirar, tener sexo, etc.

En esta zona tan céntrica de Sao Paulo, hay prostitución, personas que se ven obligadas a vivir en la calle y otras con rostros consumidos por la pasta base (basuco) y a unas cuadras un expendio llamado “Crackolandia”.

Sigue el interrogante, los estómagos vacíos, los precios de comida altos… y con la palabra ausente solo queda el reflejo del presente.


 

 

 























Come

18 de enero de 2013
8vo Encuentro del
Instituto Hemisférico de
Performance y Política.
Sao Paulo, Brasil.