Foto: Cuerpo Testimonio


Carta de Felipe Chona

Hola Tzitzi: tengo varios recuerdos de la noche de tu acción, la noche en que Alveiro, la persona encargada del aseo en el separador de la Av. Caracas, interrumpió tu trabajo y en muchas formas se convirtió en espec-actor, en palabras de Augusto Boal.

En principio me interesó mucho el lugar seleccionado y la modalidad en calle, no es un secreto el complejo marginalidad-ilegalidad que con diversos colores y matices aloja esta zona. En este sentido, tu acción afuera, al margen de la calzada y rebuscando en la impertinente basura, se convierte en un primer abordaje del contexto.

Cuando comenzaste, la persona indigente que estaba en la puerta andaba muy pendiente de lo que ibas a hacer y quien se te acercaba, en principio se cuestionó si ibas a sembrar algo, luego se dedicó a seguir ejerciendo la vigilancia, aparte de algunos comentarios dispersos sobre la inseguridad de la zona en la cual, según él, vive desde muy joven y es conocido y respetado.

Al momento en que Alveiro se detuvo para observarte, junto con el chico encargado de la entrada al evento nos preguntamos sobre lo que podría hacer: ¿censurarte, intentar detenerte, colaborarte? De pronto nos empezó a mirar y sin dejar de observarte se nos acercó. ¿Es un juego o qué es eso?, fue una de sus primeras preguntas. El chico de la entrada le comentó que tú eras artista de la Nacional y que habías viajado por muchas partes del mundo haciendo eso. No me quedó claro si le dijo en algún momento que eras profesora, pero Alveiro asumió que eras una profesora.

Le pregunté varias veces que suponía él que estabas haciendo. Dado el pie del juego, le hablé del arte como un juego y el otro chico habló de tu osadía. Alveiro fue dejando en claro que entendía tu intensión de decorar para hacer más bonito el espacio. Hablamos de la basura que permanentemente él recoge desde allí hasta la calle 26 y le pareció muy importante el reúso que le estabas dando.

Ante sus comentarios e inquietudes le dije que era posible hablar y preguntarte en forma directa, sin embargo, él no lo hizo, argumentando que de pronto podrías llegar enojarte y no quería interrumpir. Cabe anotar que su inquietud no era sólo verbal, ya que su cuerpo y especialmente su rostro denotaban cierta emoción por lo que estabas haciendo.

En este punto, Alveiro comentó que se iba a cambiar de ropa y que luego volvería para hablar contigo. Ya la instalación estaba avanzada y arreció la lluvia, el chico del evento realmente se consternó, sintiendo el frío junto contigo y hablamos del empeño y la fuerza que le estabas imprimiendo a la acción. Luego me di cuenta de que Alveiro no se había ido y que regresó para resguardarse de la lluvia con otro compañero (quien está encargado de mantener limpio el separador en la Av. Caracas hasta la calle 6ª).

Evidentemente, se notó como Alveiro disfrutó el hecho de compartir con su compañero lo que estaba sucediendo. La acera ya transformada y el tono claro del material resaltaban en el voraz cemento. El constante ruido de los carros y la zona insegura, se habían convertido en un fondo propicio para realizar otras miradas y construir diferentes interacciones. Nuevamente, Alveiro planteó que iba a cambiarse de ropa, a recoger su bicicleta y que regresaría para que le explicaras lo que habías estado haciendo y así aprender. Su compañero le dijo que él no podría acompañarlo, pues iba por otro lado. Finalmente, no regresó.

Antes de terminar, el chico del evento refirió otra vez tu coraje para hacer lo que estabas haciendo y se preocupó por brindarte una bebida caliente. Al terminar la persona indigente recogió tus guantes y el frasco del agua, afirmando haber cumplido con su labor de acompañar y prestar guardia, en ese momento se dio cuenta de los hilos que habías tejido, enredándose con ellos.

Después de varios días aún conservo la sensación de la lluvia y el recuerdo de un lugar caótico transformándose en habitable, a partir de tu acción. Confirmando nuevamente que los lugares te ofrecen todo, si lo sabes apreciar de otras maneras. En verdad resalto tu recursividad y verraquera. Me agradó mucho haber podido asistir, no obstante, me queda la inquietud acerca de lo que hubiera pasado si Alveiro u otro personaje se hubiesen relacionado en forma más directa contigo o implicado en la acción. Te aseguro que en varios momentos sentí que quería inmiscuirme y hacer lo que estabas haciendo, no sé si los demás observantes activos habrán sentido lo mismo y ahora al escribir, me pregunto porque no lo habré hecho.

Con cariño,

Felipe


                                                                            Foto: Cuerpo Testimonio



































BARRA DE HIERRO

23 de Marzo/18 
"Fuera Performance" frente a La Chatica: Centro de Investigación y Producción de Arte (Bogotá).